Rabietas: acompañar la tormenta con calma
Las rabietas o berrinches son una parte normal del desarrollo. Aparecen sobre todo entre 1 y 3 años y suelen coincidir con el desarrollo del lenguaje: antes de poder expresarse con palabras, el niño se frustra y descarga esa frustración con una rabieta.
Estrategias que ayudan
La Academia Americana de Pediatría (AAP), a través de HealthyChildren.org, sugiere:
- Mantén la calma. Tu serenidad es el ancla del niño; responder con gritos aviva la tormenta.
- Ofrece pequeñas opciones. Dale control sobre cosas pequeñas («¿la taza roja o la azul?») en lugar de preguntas de sí o no.
- Atención positiva. Elogia de forma concreta cuando se porta bien; muchas rabietas buscan atención.
- Límites claros ante conductas peligrosas. Si golpea o muerde, detenlo de inmediato y hazle saber, con firmeza y sin drama, que eso no se permite.
- Previene. El hambre y el cansancio son gasolina para las rabietas: lleva una merienda y prioriza la siesta.
Cuida también de ti
Date un respiro cuando lo necesites y túrnate con la otra persona cuidadora. UNICEF recuerda que acompañar una rabieta con presencia y sin castigar la emoción enseña al niño, poco a poco, a regularse.
No estás gestionando un mal comportamiento: estás enseñando a un cerebro pequeño a calmar una emoción grande.
Contenido divulgativo. Si las rabietas son muy intensas o frecuentes, consúltalo con tu pediatra. Fuentes al final.
Fuentes
Contenido de agregación. No sustituye el consejo de tu pediatra.
- HealthyChildren.org (AAP) — Consejos para sobrevivir las rabietas o berrinches
- UNICEF Uruguay — ¿Cómo manejar las rabietas o berrinches?
- Nemours KidsHealth — Rabietas (para padres)